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GENERANDO EL CAMBIO

  • Foto del escritor: R.
    R.
  • 28 feb 2021
  • 5 Min. de lectura

Lo que nos confunde: El Ego


Tenemos miedo a ser, por ego. El ego nos hace tener una ilusión de lo que creemos que nos importa, cuando no puede importarte más el resto que tú propio ser y desde el momento en el que dejas que la opinión de los demás o su influencia valga más que la tuya, estás quitándote importancia a ti mismo. El hecho de que seas capaz de no hacer algo que amas, por lo que otros opinen, hace que seas menos tú y más los demás. Si dejas que la energía del resto te haga amarte menos, te estás confundiendo. Por el contrario, eso es lo que crea la dependencia, los celos y la necesidad de poseer.


La vida que tu vives es tuya, la del resto es suya. Cuando dejas que el tener la razón, competir, quedar bien y no mostrarte como eres tome más importancia que tu propia esencia y lo que sientes, dejarás de amarte y poco a poco eso te irá generando sensaciones de infelicidad, de no sentir que vives tu propia vida, o de que necesitas al resto para ser feliz, porque estás llenando un vacío con energía temporal, con momentos externos que no te pertenecen y que a la larga te generarán un mayor vacío. Recuerda que con el resto compartes que no es lo mismo que necesitar, “te necesito” o “necesito esto para”.

La felicidad es una condición de la mente y no de las circunstancias, mientras trabajes con tu mente en sentir paz y amor, conseguirás que los pensamientos negativos, el ego, la razón y los juicios vayan disminuyendo y con la repetición, conseguirás sentirte pleno, completo y sin la necesidad de conseguir algo externo para llenarte y lograrás, no sólo imaginar, sino sentir esa felicidad que tanto anhelas dentro de ti.

En vez de tanto “pero”, tanto “porque”, tanto “pensaba que”, intentemos cambiar a un “y qué”, un “reconozco”, un “acepto”. Pidamos perdón y perdonémonos, seamos conscientes y responsables de nuestros actos. Que alguien mienta, no te excusa a ti, deja de justificar tus errores con los del resto. Es la mayor contaminación que hay en el mundo, como todos lo hacen… ¿Por qué yo primero? Cuando algo cambie yo lo haré… y así seguimos esperando, que es lo que más le gusta a todo el mundo, esperar. Espero que llegue el fin de semana, espero que mañana haga sol, espero que mientras siga esperando, la esperanza de mis excusas sigan engañándome todos los días en creer que algún día mientras espero lleguen todas mis respuestas. Recuerda que todo lo que te rodea solo es un espejo de lo que puedes mejorar, todo puede verse desde el aprendizaje y no desde la ofensa. Las personas que más emociones intensas te causen, para bien o para mal según tu percepción, siempre serán las que más te enseñen porque te revelarán lo que debes cambiar o sanar.


Lo único que tienes: El aquí y el ahora


Hemos confundido nuestras limitaciones físicas con la importancia del tiempo. Como tenemos un comienzo (nacer) y un fin (morir) determinamos la importancia del antes y el después de una manera equivocada.


Podemos compartir lo que vivimos y experimentamos, pero depende de cada uno el aceptar como sentimos y nos sentimos. A veces, queremos sentir como otra persona, por la emoción con la que nos cuenta algo, queremos vivir lo que ha vivido para sentir lo que ha sentido y cuando lo hacemos no entendemos lo que sintió, esa euforia, ese amor... ¿Por qué? porque como he dicho la vida sabe diferente en cada uno, y eso es lo que nos hace únicos, lo que nos debe hacer querer ser nosotros mismos y no otras personas. Incluso momentos que pueden parecer iguales a otros nos generan sensaciones diferentes. Por lo tanto, hay que dejar esa creencia del saber de otros, cuando la verdad es que ni siquiera sabemos de nosotros mismos. Podemos dar consejos, guiar y ayudar, pero no determinar. Nadie puede saber lo que piensa, siente o le conviene a otra persona. O peor aún, la famosa frase, “yo sé lo que tú necesitas”. Alucinante seguridad y descaro por parte de alguien decirle eso a otra persona. ¿Cómo vas a saber lo que otros necesitan, si ni siquiera sabes lo que tú necesitas? La falsa creencia impuesta de “saber lo que queremos” está basada en lo que otros han querido y no han podido tener, no en lo que tú sientes.

Abandonemos esa ilusión de control que tenemos sobre nosotros mismos.

No controlas, si así fuese, cuando te digo que dejes de pensar y respires, o que tus pensamientos negativos son los que te hacen sufrir, no eres capaz de dejar de hacerlo, porque ni eso controlas en el fondo. Tus propias creencias impuestas, tus pensamientos y lo que tú crees que controlas, te está controlando a ti justamente por esa creencia absurda. Ni siquiera puedes dejar de respirar voluntariamente mucho tiempo, tu propio cerebro acabará obligándote a respirar. La única manera que el ser humano ha tenido que imponer para decir que controla algo ha sido a la fuerza. Para dejar de respirar te ahogo, para que tu mente pare te doy pastillas, para producir y ganar más obligamos a los animales a reproducirse más, y así con todo… pero luego le preguntas a alguien, controla tus pensamientos, no dejes que te torturen, que te hagan creer que no vales, que no puedes, que no eres feliz, que necesitas a alguien más para ser feliz. Eso no pueden controlar… el mundo lleno de estrés, depresión, pagando cuentas millonarias de psicólogos, psiquiatras, coaching, pastillas, etc. ¿Para qué? ¿Para que alguien te diga lo que tú ya sabes?.

Sincérate primero contigo y luego con los que te rodean, comparte lo que sientes, tus amores y tus miedos, libera todas las emociones que te has guardado hasta ahora, cuando hagas eso, te sentirás tan ligero y tan libre, que no entenderás cómo has podido vivir tan estresada/o tanto tiempo.


Lo que debemos recordar: El amor, la sensación y el pensamiento


Para poder amar libremente, tienes que liberarte de esas ideas preconcebidas sobre qué es el amor, sobre ti mismo, sobre los juicios de los demás, del pasado que te hace volver mentalmente una y otra vez, de la costumbre creada a lo largo de los años, de las fantasías que te has ido creando para tapar la realidad que tienes frente a ti.

No ofende quien quiere sino quien puede, y solo cada uno es dueño de a quién le da ese poder. Si tú estás completo en ti, nada puede ofenderte, por lo tanto, cuando algo lo haga, solo se consciente de que te está enseñando a llenarte de amor. No te excuses por miedo a equivocarte, a reconocer. Sin la verdad nadie será libre. Recuerda, reconoce y renace cada día con más amor.


Si confías en ti mismo, sabes que al liberarte de toda esa carga, de esos pensamientos, lo que vendrá en su lugar será mejor, te hará más feliz y te llenará de amor. No hay forma de seguir entrando sin salir, no puedes añadir sin vaciar. No puedes dar lo que no tienes y creemos que podemos dar amor sin sentirlo, ser felices sin ser sinceros con nosotros mismos. Estar satisfechos y orgullosos de nosotros mismos sin esfuerzo, sin coraje, sin valor, haciendo todos los días lo mismo y con la esperanza de que algo cambie. Como si por arte de magia, las cosas vayan a cambiar, sin que tú te esfuerces.


Leí la siguiente frase que la dejo para que la mediten:

En el budismo no hay lugar para el esfuerzo. Hay que ser normal y nada especial. Comer tu comida, mover tus intestinos, pasar el agua y cuando estés cansado, acostarte. El ignorante se reirá de mí, pero el sabio comprenderá.


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