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LO QUE TE OFENDE

  • Foto del escritor: almakaraka
    almakaraka
  • 23 mar 2021
  • 3 Min. de lectura

¿Cuántas veces te has sentido ofendido por algo que te han dicho con o sin intención? ¿Y cómo reaccionaste? Tal vez ¿Te enojaste, lloraste, te avergonzaste?

¿Y cuántas veces después de que expresaste la molestia que ese comentario te había generado, te diste cuenta que lo que te había molestado venía de algo totalmente diferente a lo que la ofensa te había generado?

Si solo creemos en lo que concebimos dentro de nuestra mente, debemos entender que en la mayoría de los conflictos sólo nos ofende lo que aceptamos en nosotros mismos, porque cuando tú no concibes lo que la otra persona te dice, al recibirlo no podría afectarte, ni ofenderte.

No es parte de ti, no lo reconoces, por lo tanto es algo externo que la otra persona está "lanzándote". Lamentablemente no es como una piedra que sino la esquivas te golpea. Pero siempre debes tener en cuenta que la energía, las palabras, lo que intentan conseguir con esa emoción que te lanzan, es un tema de ellos, no tuyo. Sería como cuando alguien tiene miedo y se "contagia" a otra persona que antes no lo tenía.

Cada vez que una persona ofende a otra es porque la persona ofendida inconscientemente decide identificarse con esa ofensa, se siente parte de lo que le está diciendo la otra persona. Es como el racismo, si alguien te lanza un comentario racista, de ti depende considerar que eso ofende tu raza, tu persona, quién eres. El hecho de que alguien diga blanco, negro o azul, ¿Por qué eso te afectaría? Porque en el fondo te sientes diferenciado de algún modo del resto, siendo más blanco, más negro, más listo, más guapo, pero no tiene porque ir en la misma línea. Quizás alguien se mete con tu inteligencia y tu sientes la ofensa por tu altura. Al final es la diferencia, la verguenza o el miedo de lo que esa "ofensa" te genera y lo que hay escondido detrás. Recuerda que las apariencias engañan y no todo es lo que parece. No te quedes con la literalidad de lo que escuchas, sino de lo que eso te hace sentir y los pensamientos que se presentan en consecuencia.

Cuando alguien nos ofende, tendemos a reaccionar con agresividad, tristeza, impotencia, rechazo y si te das cuenta todo viene del miedo que hay dentro de cada uno.

Con esto quiero decir, que en ti está la responsabilidad de aprender y mejorar a través de lo que te ofende, de tu propia realidad no la de los demás. El color rojo no es igual en los ojos de nadie, el sabor del café o la sensación del aire en tu piel. Cuando algo nos ofende, la otra persona tiene razón. No por el hecho de que al decirte tonto, seas tonto, sino porque al conseguir hacerte sentir algo, hacerte detonar, es eso en lo que debes trabajar, ese fastidio, esa molestia, te esta indicando algo de lo que debes ser consciente y probablemente no tenga nada que ver con si eres tonto. Probablemente el tonto sea él porque somos espejos (y hablaremos de esto en otra publicación), pero tú tienes algo que mejorar, algo que trabajar para que dejes de sentirte ofendido, y eso finalmente hace que lo que la otra persona te haya dicho solo te sirva para mejorar, no para seguir en la rueda infinita de la ofensa. Así que la próxima vez que alguien te ofenda antes de reaccionar respira, reconoce si te afecta, pregúntate qué es lo que en realidad está activando esa ofensa y date cuenta de qué es lo que debes sanar o liberar.

Cuando te enciendes, te molestas o reaccionas ante algo que alguien dice o hace, respira profundamente y se consciente de que solo es tu ego lo que se está ofendiendo. Recuerda que cuando te tomas algo personal, pierdes el equilibrio y la conciencia de ti mismo y dejas que las emociones de la otra persona influyan en ti.

“Si por ejemplo nos sentimos carentes de valor, atraemos vibratoriamente hacia nosotros experiencias que reflejan este sentimiento para que podamos sanarlo… Aceptar que somos los creadores de todo lo que experimentamos es el paso definitivo para aceptar nuestra propia responsabilidad. El plano terrenal es una escuela en la que lo exterior refleja lo interior, no para generar sufrimiento, sino para que podamos aprender a asumir nuestra responsabilidad por todas nuestras creaciones, de manera que nuestro interior pueda sanar”

-El Don de tu Alma


Recuerda y reconoce que tu mismo te ofendes por miedo y que cuando aprendas a aceptar la verdad en ti, olvidarás las ofensas externas. Mientras tanto, agradece la ofensa que te llenará de amor si eres consciente de tu propio vacío, recuerda que cuando algo está lleno, no hay ofensa que valga.




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