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SOBRE EL BLOG

El origen

A lo largo de mi vida, una de las dudas que más me venía una y otra vez a la cabeza era el funcionamiento de todo. Siempre quería saber, desde todos los ángulos, formas, etc. Para poder entender, conocer el por qué de las cosas. Pero cuál es el pilar de todo lo aprendido: La memoria. Si no recuerdas lo que aprendes, tienes que volver a estudiarlo, pensarlo, leerlo… Para aprender a hablar escuchamos una y otra vez a diferentes personas, eso hace que durante un tiempo nos SENSIBILICEMOS con los sonidos que percibimos, hasta que por repetición, conseguimos recordar lo que significan las palabras para poder hablar con sentido. Así nos pasa con todo, debemos acordarnos, recordar y repetir para poder aplicar. 

 

Entonces, me puse a analizar cómo podía hacer para recordar el máximo posible, lo que realmente fuese relevante para mí. Lo curioso de todo es que muchas veces olvidamos, pero no sabemos por qué. Estudias, aprendes, memorizas y luego te olvidas. De algunas cosas no, de otras cosas sí. Hay recuerdos de hace muchos años que puedes verlos casi a la perfección y otras cosas de hace pocos días que no tienes idea de que hayan existido, incluso podrías hasta negarlas si te preguntaran o te las recordaran. La mente consciente y la inconsciente, las imágenes imprimidas en ti que te ayudan a recordar o las sensaciones impactantes que hacen que el recuerdo no se borre jamás. Pero en el fondo, la memoria, los recuerdos, aprender y seguir aprendiendo no funcionan, no nos llenan, no tienen valor, si no sentimos lo que estamos haciendo. 

 

Todo esto, me llevó a aprender diferentes metodologías, artes antiguas, textos y demás información relacionada a encontrar el equilibrio, la paz y el amor en mí. Finalmente, me di cuenta, después de varios años, que independientemente a todo, lo único que yo quería era sentir felicidad. Entendí que como es un estado y no algo físico o material que se pueda conseguir, tenía que conocerme más, mi estado (mental, emocional, espiritual), mis sentimientos, mis emociones y  sensaciones. Tenía que volver a recordar quién era yo realmente, qué quería, qué amaba. Por mi mismo, independientemente de lo que es o no correcto según quien sea. Si yo empezase la vida con todas las opciones disponibles, educación, religión, lugar, familia, amigos, etc. ¿Sentiría, pensaría y viviría parecido? ¿Cómo serían las personas si les diéramos a elegir en base a consejos, a guías, a acompañamientos? Sin juzgar, sin imponer, sin decir, es mejor A que B, el Sol que la Luna, ser Negro o Blanco…

 

Todo el proceso de traer a mi conciencia todo lo que aquí resumo, más la situación en la que me encontraba hace unos años me hizo ser consciente de una necesidad de cambio. Si todo lo que me rodea es un complemento. Mi yo, mi felicidad, quien soy, no viene determinado por nada más que por mi. El hecho de que yo permita que el sol me afecte, es una decisión mía. Ser feliz no puede depender de si hace sol, si tengo trabajo, o si tengo dinero. Justamente por “depender” de cosas externas es por lo que somos felices intermitentemente, en ciertos momentos. Así que como nada cambia si nada cambia, decidí empezar a cambiar, paso a paso, como dicen en Català: “poc a poc i bona lletra”. Eso me llevó a conocer una parte de nuestro mundo, que había juzgado erróneamente. 

 

Empecé, a través de un amigo, a practicar chi-kung con un Maestro chino, aprendí meditación, yoga, diferentes tipos de entrenamientos y disciplinas. Incluso empecé a estudiar astrología védica (impresionante saber que los signos occidentales están mal respecto a las fechas de nacimiento de cada persona, toda la vida pensando que era un signo y ni siquiera eso está bien). Todo lo anterior me llevó a desarrollar un método o una combinación de lo aprendido para llegar a un estilo de vida que me permitió equilibrar mi cuerpo, mente y espíritu. De manera que la unión de las tres crea una armonía en mi energía, en mi estado del ser que me hace sentir bien, en paz, en amor y felicidad. 

 

Y es por eso que nace este espacio de sanación y bienestar: Almakaraka*. Porque después de haberlo experimentado en mi, lo quiero compartir (compartir es vivir) con el resto de las personas para que paso a paso, y con entusiasmo, pueda llegar mi luz al corazón de todas las personas que estén abiertas y dispuestas a rendirse ante su propio ser, a ser sinceras, humildes, pacientes y a vivir en el amor. A salir del "y si" para llegar al "y qué". A amar desde el corazón, sabiendo que la entrega, el miedo y la vulnerabilidad, son parte de la belleza de la vida y que no debemos bloquearnos, estancarnos o cegarnos, ya que todo es parte del camino, y en el camino encontraremos todas las respuestas. 

 

Solo recuerda que hemos nacido para sentir la vida, no solo para pensarla.
 

*Almakaraka: proviene de AtmaKaraka, indicador del alma. Karaka significa indicador, “aquel que causa” de manera que en resumen, el Alma Karaka sería el que causa y nos indica el propósito del Alma. Individual a cada uno e incomparable.

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