APRENDER A SENTIR
- R.
- 10 ene 2021
- 3 Min. de lectura
Después de las sensaciones que puede haber traído el fin de año, quiero compartir algo más profundo en el sentir de las emociones, en lo que para mí significa sentir la sensación.
Es importante repetir que controlar los pensamientos no requiere mayor esfuerzo. Piensa en un coche rojo, ahora piensa en una casa azul. No creo que a nadie le lleve mucho tiempo crear en su pensamiento ambas opciones. Pero si por el contrario, cambias ese ejercicio a las sensaciones entramos en un nivel de complejidad un tanto más elevado y aquí es donde encontré el secreto de todos nuestros "problemas". Así como probaba diferentes tipos de pensamientos con imágenes, intentaba hacerlo con las sensaciones, pero por mucho que quisiese sentir frío o calor, felicidad o tristeza, no había pensamiento, imaginación o nada a través de lo cual pudiese traer la sensación de frío, por ejemplo. Pensar en el frío, en el polo norte, en hielo, no era ningún problema, pero cómo traer el frío a mi. ¿Cómo sentirlo? Entenderéis que si consigues elegir lo que sientes así como lo que piensas, ya tendrías todo solucionado, cada sensación que tuvieses la podrías transformar en sentir amor, paz, felicidad.
Con esto lo que quiero compartir, no es más que el haceros conscientes de que NADA es real sino se siente. La sensación es lo que te hace vivir la vida. Por muchos pensamientos positivos, paisajes increíbles y maravillosos que te crees en la cabeza, si no sientes, no existe nada de eso para ti. En cambio, aunque no lo pienses, imagines o veas, si la sensación de algo llega a ti, es innegable su existencia.
Ahora que eres más consciente llega la última parte. Aprender a sentir. Hasta ahora, has sido demasiado mental o demasiado emocional o no has trabajado lo suficiente, observado lo que significan tus sensaciones, tus emociones. Cómo cambian, cómo se van transformando. Vuelvo a recordarte: sentimos hambre, queremos comer, sentimos frío, nos abrigamos, sentimos tristeza, lloramos, nos deprimimos, y así sucesivamente.
¿Qué es lo que aprendí a hacer y me transformó increíblemente?
Dejar sentir la sensación. Como dejar que la lluvia caiga y te moje, sin taparte, sintiendo y dejando ser, entregándote.
Cuando te encuentres en una situación en la que sientas algo más intenso, empieza por algo sencillo: simplemente cierra los ojos, siéntate y siéntete, respira profundamente para que tu corazón se estabilice y te des calma, observa lo que estás sintiendo, sin mayor afán que el de sentir. Como cuando saboreas la comida en la boca y la sientes, sin tragar. Cuando sientas hambre, haz lo mismo, deja esa sensación y obsérvala, ¿Qué pensamientos tienes? Escríbelos... Tómate el tiempo de conocer cómo te afectan tus sensaciones, ¿Qué emociones nacen de esa situación? No pasa nada por sentir hambre, frío, rabia y simplemente sentirla, como cuando observamos un paisaje, en paz, aceptando lo que es.
Podrás comprobar que en muchos casos se van transformando, vienen diferentes pensamientos y emociones a nosotros a raíz de esa primera sensación. El sentir hambre, frío o cambios emocionales no debería de cambiarte como persona, más bien, enseñarte lo que está frente a ti para mejorar, para sanar. No hay una justificación en cambiar por esos estados momentáneos, la persona que siempre se es. Un momento no puede determinar la persona que eres, por lo tanto no debería de cambiarla. La suma de todos esos momentos es lo que genera el cambio. Entonces, empiezas a disminuir la cantidad de "lo siento por haberte gritado, es que me sentía mal por...", "lo siento por …
. estaba muy enfadado, triste, alegre, etc." Y digo disminuir porque desde mi propia experiencia sigues dejándote llevar por no saber canalizar tus emociones y pensamientos, al final llevamos miles de años de roles, patrones de conducta, acción - reacción. El término meditación ha parecido toda la vida algo complejo y difícil de realizar, cuando el simple hecho de sentir tu sensación, tu respiración, de observarte y aprender a ser consciente de lo que eso hace nacer en ti, eso es una meditación.
Cuantas más veces realices estos ejercicios, sigas apuntando, y seas sincero respecto a lo que vas sintiendo y pensando, más energía pesada liberarás, te sentirás más libre, más enérgico, con más ganas de sentir, de vivir, de aprender y de compartir. Sentirás más tu corazón y en consecuencia más paz, felicidad, alegría y amor.

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