DESDE OTRA PERSPECTIVA
- R.
- 14 feb 2021
- 6 Min. de lectura
Tu Religión: El Amor
Independientemente de la creencia religiosa que tengas o si no tienes ninguna, cuando aceptas la persona que eres a pesar de tu pasado, de tus errores, del daño que te has hecho y que has hecho a los demás, tu forma de ver el mundo cambia. Tus sensaciones negativas se convierten en una forma de amor a ti mismo que no conocías, reconoces que has cometido un error y lo aceptas, para poder seguir creciendo como persona, y compartiendo tus experiencias con las personas que amas.
Sea lo que sea por lo que hayas pasado fue una sensación y ahora, hoy, es parte de ti. Reconocer(te) implica amar todo tu pasado porque es la persona que hoy eres, la suma de todo lo que has vivido. Si hay algo que no te hace sentir cómodo, simplemente cámbialo, pero no dejes de ser libre por la vergüenza, el rencor, el odio, el miedo o cualquier otra emoción que te haga ocultar o no reconocer con amor, tu pasado y en consecuencia quien eres hoy. Recuerda que parte de todo lo que has experimentado es consecuencia de la educación juiciosa y limitada del mundo, las religiones con sus dogmas, pecados y miedos, la sociedad con su hipocresía y frustración e incluso tú mismo, contaminando tu mente con excusas y miedos para no enfrentar todo lo que sientes.
Amar no es algo que debamos hacer, es algo que nace en ti y debes sentirlo, cuidarlo y compartirlo. Recuerda que el amor propio es el único que llena el vacío que tienes contigo mismo.
Lo que te limita: El Miedo
El miedo es parte de lo que somos, es natural y no podemos vivir sin él, por lo tanto, tenemos que ser conscientes de que no es malo, ni bueno, simplemente es. Es una sensación que nos puede hacer mejores o peores en función de nuestra percepción, interiorización y aceptación de las cosas. El refrán de “Lo que no te mata te hace más fuerte” no es más que la representación de la superación y aceptación del miedo, al atravesarlo descubres una luz que antes no eras consciente, y justamente eso es lo que te hace ser verdadero, tener el valor de enfrentar los miedos en vez de vivir reprimido y acobardado por el “y si…”
De la misma forma, acepta que habrán muchas personas que no se dejarán limitar por sus miedos. Hay otro refrán que dice: “Mal de muchos, consuelo de tontos” y me gusta mucho porque es un caso muy común, contagiar a otra persona de tu miedo, para compartirlo y no sentirte mal. Pero eso es terrible, el hecho de que tú no te atrevas a subir por una escalera, no significa que cada vez que alguien suba le hagas bajar.
Deja que cada uno sea quien sueña ser, si lo más maravilloso que hay en la vida es descubrir el potencial que cada uno tiene, no el que tú quieres que la otra persona tenga. Si dejamos que cada uno sea quien siente ser, y ayudamos a que lo sea, el mundo se llenará de personas que aman lo que hacen, que se aman a sí mismas y esa energía hará que todos estemos en armonía y no todo el día compitiendo, matándonos, llenos de miedo.
Lo que te separa: La Dualidad
No podemos dejar de ser, hay que aceptar lo que sentimos, sea más masculino o femenino, sean sensaciones de amor o de odio, sea lo que sea que sentimos debemos dejar que se sienta y se asiente. Observar qué nos hace sentir ese momento, ser consciente, analizar el motivo por el cual nos vemos afectados por esa sensación (sin un juicio, solo observemos, como si nos viésemos desde fuera) y aceptar que así somos, para poder aprender y canalizar. Al estar en proceso de sanación es normal sentir que es culpa de otras personas, o tal vez nos podemos sentir ofendidos por ciertos comentarios o acciones, pero hay que recordar que una persona llena de sí misma y sana entiende que las acciones de otros no tienen nada que ver contigo, elige aprender sin juzgar. La sensación no es mala, lo único malo es la acción que tomamos mientras sentimos. Si aprendemos a sentir, aceptar y procesar, nuestra mente nos ayudará a tomar las decisiones correctas respecto a cada momento.
El sol sale todos los días, pero no todos los días son iguales, no hay la misma temperatura, la misma luz, y así pasa con todo. El astro que determina el 99% de la energía de nuestro sistema solar siempre está brillando pero eso no significa que todos, en todas partes veamos y sintamos su brillo, este es un buen ejemplo para entender que cada uno de nosotros no somos iguales. Un astro lleno de energía que cada mañana se levanta y brilla. No todos los días se verá o se sentirá igual, pero todos los días seguirá amaneciendo, lleno de su energía, de su luz y lo que el resto vea o sienta, es su percepción. Algunos verán nubes, otros tormentas, otros el cielo despejado y cada uno, te verá y sentirá diferente. Pero sus limitaciones, no deben ser las tuyas, más bien la idea es otra...
La idea es complementarse unos a otros, lo que veamos en otra persona que nosotros no tenemos, debe hacernos un bien para aprender, no un mal para comparar, o tener envidia, rabia u odiar en algunos casos. La vida de cada persona no es nuestra, no podemos juzgar viendo solo una pequeña parte de lo que esa persona es y ha experimentado, juzgamos al resto en base a la opinión de otras personas, a sus gustos, a sus relaciones, a su color y demás tonterías que solo demuestran la inseguridad con la que la gente vive.
Aprendamos que cada uno tiene una luz y que si compartimos con amor, recibiremos lo mismo a cambio.
Si en medio de las relaciones, de las comunicaciones ponemos nubes, tormentas, oscuridad, seamos conscientes de que no veremos la luz. Si cuando tú no puedes verla porque no la sientes, porque estás atormentado, nublado o sin energía, no dejas que la de otros llegue a ti, por miedo a exponerte, no podrás apreciar la verdad en esa relación y al negarte por miedo, haces renacer a esa dualidad entre lo que sientes y lo que haces que justamente es la causa de tu oscuridad, el no encender tu luz, ni dejar que otros te ayuden a encenderla.
Tu excusa: La Esperanza
Vivimos en un mundo de esperas y condiciones. Cuando seas mayor, cuando aprendas esto, el día menos pensado, algún día. Esperamos demasiado y de tanto esperar, nos olvidamos de ser conscientes de que nuestra vida pasa. La tuya, la de nadie más, lo que ves alrededor tuyo es un grano de arena en ti y lo haces valer como una bola de nieve gigante que viene hacia ti. “Espero poder acabar antes de”, “espero que todo pase rápido”, “espero que no le pase nada”. Es mucho más poderoso y positivo afirmar lo que estás esperando y ocuparte en que sea sincero. En vez de esperar, haz.
Tú eres dueño de tus acciones y eres consciente de que la mayoría de tus esperanzas son excusas para no aceptar.
Cuando fui CONSCIENTE de que yo creaba todo lo que me pasaba, decidí empezar mi cambio. Es un proceso en el que debes desaprender y volver a aprender conscientemente y con amor. Todo lo que te rodea, todo lo que existe, se puede sentir y puede cambiar siempre que se haga con amor.
Porque al final, no hay otra forma de hacerlo que adaptando todo a uno mismo, sintiéndolo y probándolo. Por mucho que te digan cómo se hace o siente algo, si tú no lo intentas, no tiene sentido. Mis huesos no los tapa tu piel.
Para acabar os dejo con esta reflexión que me parece muy acertada para esta situación. Todos hemos oído hablar de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Los psicólogos dicen que los que lo ven medio lleno, son optimistas y por el contrario al verlo medio vacío son pesimistas. Pero en cualquier caso, lo importante es tener un vaso con agua, aceptar lo que tienes en ese momento sin buscar un lado que elegir. No está medio nada, así como no hay medias mentiras. Aprende a vivir con lo que tienes y lo que sientas que no te llena de amor, cámbialo, no esperes que lo de fuera llegue para cambiar.

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