CAMINO AL DESPERTAR - 2DA PARTE
- R.
- 16 dic 2020
- 4 Min. de lectura
2. Meditación
Ahora que ya te has hecho consciente de la respiración y siendo primos-hermanos, vamos a pasar a la meditación, que no es más que aplicarle una función más específica a la respiración consciente.
En primer lugar, enfócate en limpiar. Ya que toda la acumulación de pensamientos, emociones, subconscientes de hoy, y el resto de tu vida, se almacenan dentro de ti como el polvo que se acumula en la casa y obstruye el correcto funcionamiento y desempeño de tu organismo en general (en mayor o menor medida). Imagina que el aire que entra es energía pura, que te renueva, aire fresco, como si en un recipiente añadieses agua limpia y cristalina, eso es lo que ahora entra a ti y te llena de aire energético. Lo que sale es la energía que pesa, de mayor densidad (agua sucia), carga negativa, que te genera estrés, problemas que te comen la cabeza, etc.
Concéntrate solo en tu respiración, el pensamiento debe ir enfocado en “ser consciente de respirar” esta energía. Este punto es muy importante para mí, ya que el concepto de meditar está muy prostituido por la sociedad con el cuento de “la mente en blanco”, “deja de pensar” y demás limitaciones o dificultades, que nos dicen para que parezca algo difícil, cuando en realidad es lo más natural e intuitivo que hay, porque se hace a través de la respiración.
Entonces, toma todo el aire que puedas y sácalo, lo importante es no perder el ritmo con la respiración y si lo haces, no pasa nada, vuelves a empezar, la repetición del proceso crea el ritmo, la coherencia, hasta que se hace algo intuitivo y fácil de conseguir. Inicialmente es solo concentrarte en tu respiración, tu pensamiento está 100% focalizado en cada inhalación (energía limpia) y exhalación (energía densa). Toda tu concentración debe enfocarse en crear ese pensamiento en ti, la sensación llegará con la creencia y la repetición.
Cualquier pensamiento o sentimiento que llegue a ti, siéntelo, sea cual sea, reconócelo y acepta que es parte de ti. No tienes por qué cambiarlo ni tratar de sentirte bien con ese sentimiento no deseado. Es un proceso. El miedo volverá, así como cualquier otra sensación profundamente escondida. Cuando eso suceda, reconócela. Hasta que no hagas las paces con los sentimientos negativos, éstos persistirán. La única forma de hacer frente a la negatividad es reconocer que existe. No hace falta nada más. No hay confrontación dramática, ni catarsis. Con el paso del tiempo, llegará el mensaje, tus sentimientos no deseados se transformarán. Estamos acostumbrados a sentir y consumir la sensación. Sentimos hambre, queremos comer cuanto antes, sentimos sueño, nos vamos a dormir, sentimos frío, nos abrigamos inmediatamente, sentimos rabia y queremos expresarla. Si nos tomamos el tiempo de sentirlo, antes de reaccionar, sin nada más que sentarnos a respirar esa sensación, poco a poco se irá calmando y transformando en la solución que causó esa sensación, en sentirla está la respuesta y luego entonces, serás consciente de lo que realmente sientes.
Recuerda y piensa durante el proceso: ¿Quién eres en este instante? Mi respiración. Cada vez que te desconcentres, vuelve a empezar y repite eso, para conectar con tu respiración y acabar meditando.
Trata de hacerlo todos los días al levantarte y antes de dormir, como mínimo. Al principio no requiere más de 5 minutos cada vez, la práctica hace al maestro. No caigas en la excusa del “no tengo tiempo”, 5 minutos por la mañana y 5 por la noche es una elección, nada más.
“El maestro lo es porque ha alcanzado maestría sobre la naturaleza; no en el sentido de haberla conquistado, sino en el ser él mismo naturaleza. Al rendirse abandonando todo concepto, juicio y deseo, su mente es, por naturaleza, compasiva.”
Para entenderlo de una manera más científica, pongo algunos ejemplos al respecto de lo que significa lo explicado anteriormente.
El cerebro puede crear conexiones ilimitadas si así nosotros lo creemos. El mismo año que Carl Lewis baja de los 10s en 100m sin usar la altura, otros 12 corredores lo hacen también, cuando esto no había ocurrido jamás antes. ¿Cómo es posible que cuando 1 persona consiga hacerlo, se haga real y otras personas puedan hacerlo? Simplemente porque ya “creen” que es posible. Si desde el principio empiezas a creértelo, haces la diferencia. El Dr. Joe Dispenza (entre otros) ha demostrado que esto es posible, no sólo a través de la experiencia propia, sino estudiándolo y dando una explicación más científica al respecto.
Hay una conexión entre el cerebro y el corazón (como un sistema energético conectado entre dos puntos) si el corazón emite una vibración, con una intensidad, etc. Y el cerebro otra, creamos un sistema inestable interno que hace que el corazón bombee mal la sangre y la información que llega al cerebro está modificada. Nuestros pensamientos cambian y nos confundimos. Sería como si sintiésemos saludar a alguien y el cerebro piensa en decir adiós y lo dice… Cortocircuito.
Tenemos entre 60 y 70mil pensamientos diarios y el 90% de ellos son iguales. Eso en consecuencia crea mismas situaciones, mismas emociones, mismos dolores, bloqueos, nada cambia si nada cambia.
Vivimos en el 5% de la mente consciente y en el 95% de inconsciencia. Por mucho que quieras algo conscientemente estás luchando contra el 95% de la programación hecha a lo largo de los años. A más años sin cambiar, más difícil.
Si tenemos en cuenta que el recuerdo es con el cerebro que tenías del pasado (porque de allí estás recordando), la emoción que ahora estás creando sobre tu recuerdo no es real, está modificada y probablemente exagerada, por lo tanto sufres por un pasado más doloroso de lo que realmente fue en su momento.
Si repites lo mismo una y otra vez, creas un hábito y eso hace que se establezca internamente, (se crea inconscientemente una manera de ser, actuar, pensar y sentir), de manera que eres predecible, de ti mismo por tu propio pasado de repetición, nada más.
Continuará...

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