AQUÍ Y AHORA
- R.
- 24 ene 2021
- 6 Min. de lectura
Hay que vivir viviendo, sintiendo, aceptando el ahora, no el ayer o el mañana, porque ya ha sido o será, lo único que tienes es lo que eres ahora mismo. Nos hemos olvidado de vivir sintiendo y nos hemos desviado a vivir pensando. Pensando en lo que hicimos, pensando en lo que haremos, quitándole importancia a lo que hacemos, cómo si fuese lo menos importante, cuando en realidad es lo único que importa. ¿Por qué? ¿Qué ha hecho que lleguemos a este punto?
EL FAMOSO TIEMPO, CRONOS
Hemos confundido nuestras limitaciones físicas con la importancia del tiempo. Como tenemos un comienzo (nacer) y un fin (morir) determinamos la importancia del antes y el después de una manera equivocada. Tengo que pensar, preocuparme por lo que he hecho y por lo que haré, tengo un antes y un después, estoy limitado me guste aceptarlo o no... justamente en este punto es en el que cometemos los errores, porque nos condicionamos a nosotros mismos a través de algo que va mucho más allá de nuestro control.
¿El tiempo nos limita o nosotros dejamos que nos limite? ¿Qué es morir?
Creemos que morir es solo algo físico, tu cuerpo envejece, las células no pueden regenerarse, y un día dejas de poder funcionar físicamente por ti mismo y te mueres. Desde el momento en el que eres consciente de que tú no cambias el tiempo, que aunque pienses más o menos en él no va a hacer que sea diferente, y de que todos nacemos y morimos independientemente a nuestras preferencias, debes aceptar que es algo que no te afecta en sí mismo, sino que tú dejas que lo haga. Sería como diferenciar entre el dolor y el sufrimiento. El dolor es algo físico, me doy un golpe, me rompo un pie y me duele, es inevitable, como la muerte. Pero qué es lo que determina que suframos, nuestra mente. Todo el tiempo que dediquemos pensando en lo que ha pasado, en el dolor del pie, en lo que nos va a limitar, etc. es lo que hará que suframos, nada más. Lo mismo pasa con el tiempo.
En el momento en el que pensamos en el tiempo, en el que le damos más importancia y nos preocupamos por él, es cuando nos atrapa y nos hace parte de algo que no va cambiar nada.
Como todos sabemos, el tiempo es relativo y creo que no hay nadie que no lo haya experimentado en sí mismo. Cuántas veces nos hemos juntado con alguien, de repente, hemos mirado la hora y lo que pensábamos que había sido una hora, han sido tres. Y al revés igual o esa clase en el colegio que te parecía eterna, en la que no pasaban los minutos, y nos ahogábamos en el sufrimiento del reloj, de las agujas cómo iban más y más lentas. Deberíamos ser más conscientes de esos momentos para tener en cuenta que nosotros dejamos que nos posean, queremos controlar algo que no tiene manera de ser controlado y como consecuencia acaba controlándonos a nosotros mismos.
Hay millones de ejemplos para estas situaciones, podremos aceptar verlos en nosotros o no, pero la verdad, después de todo lo que he experimentado y sentido, es innegable para mí y por eso quiero compartirlo. Yo no puedo más que transmitir lo que yo he sentido y vivido, además que debemos tener en cuenta que desde el momento en el que lo pongo con palabras lo estoy limitando porque no hay sensación que se pueda describir como la sentimos y eso es lo que complica un poco las cosas a la vez que las pueda hacer más simples. A todos nos sabe diferente el agua, a pesar que todos digamos esto sabe a agua, así como el amor, un beso, o cualquier cosa. Como dice la canción:
La vida en cada boca tiene un sabor y eso es lo que la hace maravillosa.
Podemos compartir lo que vivimos y experimentamos, pero depende de cada uno el aceptar como sentimos y nos sentimos. A veces, queremos sentir como otra persona, por la emoción con la que nos cuenta algo, queremos vivir lo que ha vivido para sentir lo que ha sentido y cuando lo hacemos no entendemos lo que sintió, esa euforia, ese amor... ¿Por qué? porque como he dicho la vida sabe diferente en cada uno, y eso es lo que nos hace únicos, lo que nos debe hacer querer ser nosotros mismos y no otras personas. Incluso momentos que pueden parecer iguales a otros nos generan sensaciones diferentes. Por lo tanto, hay que dejar esa creencia del saber en otros, cuando no sabemos en nosotros mismos. Podemos dar consejos, guiar y ayudar, pero no determinar.
El nunca y el siempre forman parte del vocabulario de todas las personas de una manera asombrosa.
Yo nunca haré esto o yo siempre pensaré tal cosa. ¿Cómo es posible que sigamos con esta creencia que ha hecho tanto daño? El creer que algo es para siempre o que no puede cambiar es lo que hizo que matasen al que decía que la tierra era redonda. También ha creado personas que no son ellas mismas, imaginaros todos los que se han casado para siempre durante tanto tiempo sin separarse por la opinión del resto “nunca me separaré”, “siempre te amaré”, “hasta que la muerte nos separe”. Pues aquí creo que se murieron muchos en vida, porque dejaron de amarse a sí mismos y en consecuencia a la otra persona. Abandonemos esa ilusión de control que tenemos sobre nosotros mismos.
No controlas nada, más que tus pensamientos, y cuando te digo que eso es lo que te hace sufrir, no eres capaz de dejar de hacerlo, porque ni eso controlas en el fondo.
El miedo a perder el control de las cosas es lo que nos hace perderlo, porque no existe, en cuanto te centras en controlar, limitas y dejas de sentir lo que está pasando porque te concentras en controlarlo, en encarcelar algo que no tiene cabida, porque no es algo físico, es mental. ¿Qué control tienes sobre otra persona? seguimos obligando a las personas a hacer lo que queremos, seguimos esclavizando, torturando y obligando creyendo que eso es tener el control y lo que es y en realidad es justamente lo contrario, como no tenemos control de nosotros mismos, tenemos que llenarnos de un control falso en otras personas, de un abuso de poder que no es nuestro, de absorber la energía de las otras personas para que se sientan dependientes y podamos controlarlas, porque somos tan débiles, tan vulnerables y tenemos tanto miedo de reconocer lo que no somos capaces de liberar la ilusión de control que nos hemos creado. Cuando no dejamos que una persona se exprese libremente y condicionamos lo que dice, manipulamos, limitamos, sacamos de contexto o atacamos simplemente lo hacemos por miedo a perder el control, por el ego que nos hace pensar que si nos equivocamos perderemos el respeto, el valor que tienen los demás por nosotros.
Para que alguien te respete, debes hacerlo tu mismo y nunca por miedo o control, sino por la persona que eres realmente.
Porque no puedes amar si no hay amor en ti y para quererte realmente debes aceptar quién eres. Sin excusas, sin justificaciones, sin miedos. Solo se tu, acepta y amate, para poder amar. En la biblia hay una frase que dice, amaras al prójimo como a ti mismo, y también creo que se ha malinterpretado. Debemos entender lo que acabo de decir, tú sólo puedes dar de lo que tienes. Si tienes 10 euros no puedes dar 20, por lo tanto si no tienes amor en ti, ¿Cómo esperas darlo? si no eres feliz ¿Cómo vas compartir lo que no tienes? Por lo tanto no vas a poder amar a nadie sino te amas a ti, y si quieres amar realmente a alguien, le debes amar como a ti mismo. ¿Cómo amas a alguien como a ti mismo? Aceptando la persona que es, de la misma manera que te has aceptado a ti mismo, ni más ni menos. Dejamos de amar a otra persona como a nosotros en cuanto queremos cambiarla, en cuanto la juzgamos y determinamos que algo está mal en ella. Todos tenemos luz y sombra, lo más importante es amar en todo su conjunto. Así como habrá defectos en ti, los habrá en la otra persona, la comunicación es parte del camino a la iluminación, debemos aprender de otras personas, lo que no vemos en nosotros, lo vemos en otros y eso no debe debilitarnos sino más bien iluminarnos, debemos tener la humildad de reconocer para poder compartir desde el amor. Si conseguimos llegar aquí, podremos aprender de cualquiera, en cualquier momento. No estaremos limitados por nuestra mente, no nos encerramos en una cárcel en la que determinamos quién es mejor y peor, quién nos hace bien y mal o qué es lo que nos conviene o no.
Si llegamos a aceptar la verdad en nosotros mismos, a amarnos tal y como somos, podremos hacer lo mismo en otras personas.
Con tus avances, verás que hay personas que se alejan y otras que vienen, debes dejar ir, para poder recibir. Las personas nuevas se acercan por la sincronicidad que se genera en ti, porque tu energía cambia y eso atrae energía que te ayudará a seguir tu camino. A veces la percibirás más positiva y otras más negativa, pero en cualquier caso, tienes que procurar amar lo que sea que venga, porque así es como conseguirás llegar a tener amor y paz constantemente en ti.

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