EGO
- R.
- 17 ene 2021
- 7 Min. de lectura
Tenemos miedo a ser, por ego. El ego nos hace tener una ilusión de lo que creemos que nos importa, cuando no puede importarte más el resto que tú mismo y desde el momento en el que dejas que la opinión de los demás valga más que la tuya, estás quitándote importancia a ti mismo. El hecho de que seas capaz de no hacer algo que amas, por lo que otros opinen, hace que seas menos tú y más los demás. Si dejas que la energía del resto te haga amarte menos, te estás confundiendo. La vida que tu vives es tuya, la del resto es suya. Cuando dejas que el tener la razón, competir, quedar bien, no dejar verte como eres, tome una importancia mayor a lo que tú eres, dejarás de amarte y poco a poco eso te irá generando sensaciones de infelicidad, de no sentir que vives tu propia vida, o de que necesitas al resto para ser feliz, porque estás llenando tu vacío con energía temporal, con momentos externos que no te pertenecen.
Sería como utilizar una ayuda externa para realizar una acción. Si eso hace que no lo hagas tuyo, que no lo interiorices, generará una energía dependiente. El mejor ejemplo que he encontrado es en las relaciones de pareja, cuando algún amigo o amiga me habla de su situación sentimental. ¿Cómo es posible que lo que amaban de esa persona al principio, ahora sea la causa del distanciamiento, del odio, del rechazo? Lo que antes hacía que te sintieses bien, lo que te generaba amor y paz ahora te hace sentir incómodo, mal, incluso te genera rechazo. ¿Por qué pueden pasar estas cosas? ¿Qué hace que las sensaciones positivas pasen a ser negativas? Principalmente algo que no vimos como competencia en un inicio, más bien algo que vimos como amor en otra persona, porque no estábamos compitiendo sino compartiendo, cambia. Porque de alguna manera, no queremos aceptar que debemos aprender en lo que estamos equivocados, porque a pesar de que nos gusta esa persona, puede hacernos sentir mal, puede hacerte sentir menos (siendo eso imposible) o incómodo, pero eso no es culpa de la otra persona, es culpa tuya. Las sensaciones que tienes son tuyas, las otras personas no las crean en ti. Tu dejas que se manifiesten en el momento en el que no eres consciente de que tú mismo las estás generando y para no reconocer, le echas la culpa a la otra persona.
En cuanto te sientes vulnerable, tu ego transforma esa vulnerabilidad en un "me están atacando" y automáticamente se pone a la defensiva. Justifica tu debilidad, tu miedo a ser vulnerable por un ataque ilusorio. Imaginaros una situación en la que cometemos un error y automáticamente somos conscientes de lo que hemos creado. Podemos reconocerlo y aceptarlo porque realmente es así o podemos mirar a un lado y a otro y hacer ver que no ha pasado nada. La diferencia entre que alguien se de cuenta o no, no puede determinar tus acciones, porque entonces no haces las cosas por ti mismo. Pero eso es lo que pasa muchas veces, el famoso, “me ha visto alguien” si no, ah! Entonces no ha pasado. No reconozco, no acepto y cuando alguien se da cuenta, nos ponemos a la defensiva, intentamos justificar nuestro error o a veces llega la peor parte, justificamos nuestro error a costa de la otra persona, sacándole en cara algo que compense la falta cometida, como si eso hiciese que tu error desapareciese. Eso es solo ego. Ego que te hace ser más débil porque te anula la capacidad objetiva de verte como realmente eres. Porque no te deja ver más allá de tu frustración por darte cuenta de que te has equivocado y que has sido un cobarde en no afrontarlo. Eso nos ha pasado a todos, y justamente como nos ha pasado a todos más de una vez, debemos aceptar el hecho de que si ha pasado, puede seguir pasando y debemos actuar en consecuencia. En vez de tanto “pero”, tanto “porque”, tanto “pensaba que”, intentemos cambiar a un "y qué", "reconozco", un “acepto”. Pidamos perdón y perdonémonos, seamos conscientes y responsables de nuestros actos. Hay una cita en la biblia sobre poner la otra mejilla. Cuando iba al colegio nos explicaron ese pasaje y la verdad jamás entendí cómo era posible que si me pegan tengo que poner la otra mejilla.... ¿Cómo es eso? ¿Dejo que me hagan daño? pero ahora entiendo que no es ese el mensaje, sino el de reconocer tu parte, la violencia del otro no debe causar violencia en nosotros. Cuando alguien te insulta puedes justificar tu reacción negativa en base a la acción de la otra persona. El famoso ojo por ojo y diente por diente, que se aplica literalmente como nos conviene. Me pegas, te pego, me insultas, te insulto. Con el fin de que en algún momento el ego de una de las dos personas decida parar. Normalmente se para por miedo a sufrir más, y como bien sabemos el sufrimiento es una condición de la mente. Tu puedes cambiar tu sufrimiento en el instante en el que cambies tus pensamientos. A lo que me refiero con todo esto, es que llegada la situación en la cual uno debe elegir parar, esa es la persona catalogada como más débil. Curiosamente las personas más fuertes, con más seguridad, con más amor son las que hemos destruido porque su luz nos ha cegado y no hemos sabido ver. Cuando tu le insultas a alguien y esa persona reacciona de una manera que tú no eres capaz de entender porque vives en tu ego, en la violencia, en que la ley del más fuerte sigue siendo la que determina la clase de persona que eres, como no eres capaz de interiorizar esa reacción y te frustra, reaccionas de una forma más negativa. Sería como si a una persona que ha vivido sin luz durante años, en una habitación completamente aislada, le tiras las paredes abajo en un día soleado. Esa persona no va saber reaccionar, tanta luz frente a una acumulación, costumbre de oscuridad, hace que muchas veces no tenga la capacidad, la fuerza, las ganas, la sensación de aceptar que estaba cegado por su propia oscuridad, el dolor, la rabia, la vulnerabilidad a la que se enfrenta en ese momento, añadiendo que no es una luz propia de él, sino que más bien tú le has obligado a verlo hace que se cierre aún más en sí mismo, y que te amenace con cosas peores a las que ya te había dicho. Entendiendo esta parte, podemos ser más conscientes de la complejidad que hay dentro de cada uno, de que lo que para unas personas es maravilloso para otras puede ser dañino. Debemos tener la capacidad de canalizar nuestras sensaciones para con los demás. A veces nos tomamos la libertad de decir, es por tu bien, como si esa responsabilidad fuese nuestra o peor aún, como si realmente pudiésemos determinar lo que le hace más bien o menos a otra persona. A veces demasiada luz ciega, a veces demasiado poca no es suficiente. Debemos equilibrarnos antes con nosotros para poder hacerlo con el resto. Por eso debemos dejar de mirar la paja en el ojo ajeno y ver la viga en el propio.
Si miramos hacia atrás, veremos cuántas veces hemos cometido errores como los que describo aquí, nos ocultamos y dejamos de ser nosotros mismos por nuestro ego y eso ha hecho que perdamos parte de nuestra identidad. Cuanto más lo hayas hecho, probablemente, peor sea. Más difícil será para ti aceptar que no estabas en lo cierto y si no reconoces, más difícil será actuar como tú eres realmente ahora. El pasado sólo debe servirnos para aprender de nuestros errores, no para vivir lamentándose de ellos. El ego también juega un papel fundamental aquí, porque a veces no quiere reconocer que se equivocó y tergiversa los recuerdos, creándose partes incompletas, borrando parte de la historia o incluso cambiándola para que no veamos la realidad de lo que hicimos. A veces nos bloquea recuerdos, sensaciones, y eso genera bloqueos mentales y sensacionales que nos hacen volvernos más robots, más mentales y menos emocionales. Debemos aceptar que nos hemos equivocado, hacer regresiones a nuestro pasado para aprender, reconocer, y aceptar lo que somos a través de lo que fuimos. Nunca para lamentarse, no puedes cambiar el pasado, tu ego no debe engañarte en hacerte sufrir por algo que ya pasó, debes observarlo, y ser consciente para no volver a cometer el mismo error otra vez. Debes perdonarte y seguir, porque lo único que te hace ser tú mismo, es serlo ahora. Si paso a paso vas haciendo este ejercicio, irás liberando energía que tenías bloqueada, irás teniendo momentos de ser más tú, que en consecuencia te harán sentirte más lleno, más feliz y si cada vez que te sales del camino, haces un examen de conciencia, volverás nuevamente a ese camino. Analiza esto, la única mente con la que determinas todo es la de ahora, cuando recuerdas tu pasado, lo haces con tu mente de ahora, cuando imaginas tu futuro lo haces con esa misma mente. El pasado con la mente actual, nos sirve para aprender. El futuro con la mente actual nos sirve para encaminarnos. Nada más, ni el antes ni el después son determinantes en ningún sentido, lo único que lo es, es tu momento actual. Lo que pienses de aquí a 3 años lo haces con 3 años menos de mente, ¿Cómo eres capaz de saber lo que harás, sentirás, pensarás de aquí a 3 años? ¿Lo hiciste hace 3 años respecto a tu situación actual? Teniendo en cuenta el COVID, es muy improbable haber acertado, por eso no debe limitarte. Yo la verdad he hecho este ejercicio desde que nací. Casi siempre estaba pensando en lo que quería, en cómo lo quería, etc. ¿Os creéis que acerté mucho? más bien nada... podemos visualizar, es más, es maravilloso hacerlo y nos ayuda a mejorar y crear lo que consideramos nos vendrá bien, pero sin determinar nada. Podemos usar nuestra mente, siendo sinceros con nosotros mismos para ayudarnos a hacer las cosas de una manera más equilibrada, armónica, no podemos hacerlo para decir, cuándo haga esto seré tal, sentiré cual o pensaré pascual, porque es imposible!! Puedes querer ser bombero, pianista y demás cosas que sientas o sueñes, puedes visualizarlo y trabajar en ello para conseguirlo, sin perder la sensación de vivir ese momento, de caminar y disfrutar el camino, no el fin. Porque no puedes determinar, aunque lo consigas, lo que vas a pensar o sentir en el momento en el que lo hagas. Por ese motivo, muchas veces, cuando conseguimos lo que queríamos no estamos satisfechos, porque hemos adelantado los acontecimientos, porque hemos dejado de hacerlo por amor al arte, el fin ha sido más importante que el camino y eso es un error.

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